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Catrina con vestido colorido iluminando con una linterna en un panteón rural, rodeada de cruces y tumbas bajo un cielo nocturno dominado por la Vía Láctea.

La Catrina bajo las estrellas: una noche en el panteón de Sarabia.

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En una noche de octubre, nos adentramos en el panteón de Sarabia, en Sinaloa Municipio, para crear una imagen que uniera dos universos: la tradición ancestral del Día de Muertos y la inmensidad del cosmos. El resultado es una composición llena de simbolismo, un homenaje a la vida, la memoria y la eterna danza entre ambas.

La figura de la Catrina

En el centro de la escena se encuentra Brenda, caracterizada como la Catrina. Su vestimenta, una obra de arte en sí misma, destaca con flores de colores vibrantes sobre un fondo oscuro. En su mano sostiene una veladora encendida, una llama que simboliza la luz de la memoria, aquella que se mantiene viva a través de las generaciones y guía a las almas.

El panteón y el cielo nocturno

El entorno es un tapiz de tumbas sencillas, marcadas con cruces de distintos estilos que descansan bajo el manto de la noche. Rodeando este campo santo, los árboles se perfilan como testigos silenciosos del paso del tiempo. Sobre todo ello, el cielo estrellado y la Vía Láctea se extienden como un recordatorio de la inmensidad que nos rodea y la continuidad más allá de la vida terrenal.

Una poesía visual

La imagen busca ser una expresión de respeto. Une la tradición de honrar a los que han partido con la presencia eterna del cosmos. Es una captura que celebra la dualidad de la existencia, donde la belleza se encuentra en la aceptación y la celebración de la vida y la muerte.

Eden Dusk
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