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¿Y los artistas dónde quedamos? Cultura y espacios en Los Mochis

¿Y los artistas dónde quedamos? Cultura y espacios en Los Mochis

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En Los Mochis, la confrontación alrededor del CIE, Trapiche Museo Interactivo y Teatro Ingenio ha puesto sobre la mesa preguntas sobre administración, recursos y futuro. Pero, mientras unos discuten quién debe tener las llaves, hay una pregunta que también merece escucharse: ¿dónde quedamos los artistas y la comunidad?

Cuando la cultura queda en medio

Desde Eden Dusk hablamos como artistas independientes. Hemos construido nuestro trabajo procurando conservar nuestra libertad creativa, nuestra identidad y nuestros principios.

No le debemos nuestra voz a un gobierno. No le debemos nuestra obra a un partido político. Tampoco a un patronato, una empresa o un grupo económico.

Eso no significa rechazar a las instituciones ni negar el trabajo que han realizado. Una crítica seria también debe saber reconocer lo bueno.

Nosotros mismos tuvimos recientemente la oportunidad de presentar un documental en uno de estos espacios y, en esa experiencia concreta, no se nos cerró la puerta. Lo reconocemos.

También reconocemos que el CIE, Trapiche y Teatro Ingenio han generado actividades valiosas, y que detrás de esos espacios existe el esfuerzo de muchas personas. Ese trabajo no debería borrarse por la confrontación actual.

CIE de Los Mochis visto de noche desde la calle, con su fachada iluminada, arcos, ventanales y palmeras alrededor.
CIE, Los Mochis.

Pero reconocerlo tampoco significa dejar de hacer preguntas.

Una de ellas es incómoda: ¿abierto para quién?

Dos barreras para una misma puerta

Un espacio cultural puede tener las puertas abiertas y seguir siendo inaccesible para una parte de la sociedad.

Un teatro puede existir y, al mismo tiempo, quedar fuera del alcance económico de artistas emergentes. Un museo puede estar abierto y aun así hacer sentir a algunas familias que ese lugar no fue pensado para ellas.

La cultura no puede convertirse en un privilegio. No debería depender del nivel socioeconómico de una persona, de su apellido, de sus relaciones o de su capacidad para pagar.

Pero tampoco creemos que la solución automática sea el gobierno.

Porque existe otra forma de exclusión: la política.

Quienes hemos decidido mantener una posición apartidista sabemos lo que significa trabajar sin pertenecer al grupo político en el poder. Sabemos lo que significa sostener una obra sin aceptar condiciones que contradicen nuestros principios.

Teatro Ingenio iluminado durante la noche en Los Mochis, rodeado de palmeras, jardines, bancas y una amplia plaza exterior.
Teatro Ingenio, Los Mochis.

También sabemos que, en ciertos espacios públicos, la cercanía con el gobierno de turno puede pesar más de lo que debería cuando se reparten oportunidades.

Si sustituimos una barrera económica por una barrera política, no democratizamos la cultura.

Un artista no debería necesitar un estatus socioeconómico acomodado para merecer un escenario. Tampoco debería necesitar una afiliación, una amistad política o modificar sus convicciones para recibir una oportunidad.

La cultura debería ser lo suficientemente amplia para recibir también a quien cuestiona, a quien incomoda, a quien piensa distinto y a quien no pertenece a ningún grupo.

Los artistas no somos daño colateral

Por eso, desde Eden Dusk, no sentimos que esta confrontación tenga un verdadero ganador.

No gana el patronato si logra conservar los edificios, pero una parte de la comunidad sigue sintiendo que esos espacios no le pertenecen.

No gana un gobierno si consigue imponer su posición, pero transforma la cultura en una extensión de sus intereses políticos.

No gana el Ayuntamiento si recibe los edificios, pero termina convirtiéndolos en espacios burocráticos, lentos e ineficientes.

Y no ganamos los artistas si, para que un bando pierda, tiene que cerrar un teatro, suspender actividades, cancelar talleres o dejar a una generación sin lugares donde aprender, crear y presentar su trabajo.

Casa de la Cultura de Los Mochis iluminada de noche, con fachada de ladrillo, arcos, jardines y acceso principal.
Casa de la Cultura, Los Mochis.

Aquí nadie gana si la cultura termina siendo el daño colateral.

Esto es especialmente importante para quienes apenas comienzan. Para el músico que busca su primer escenario. Para la compañía que ha ensayado durante meses. Para el cineasta, el fotógrafo, el actor, el bailarín, el escritor, el maestro, el pintor o el colectivo que todavía está construyendo su camino.

Eden Dusk conoce ese proceso. Sabemos lo que significa comenzar con una idea, trabajar durante años y tocar puertas sin tener detrás una estructura económica o política.

Por eso no estamos pensando solamente en nosotros. Pensamos también en quienes vienen detrás y necesitan oportunidades para que su trabajo pueda encontrarse con la comunidad.

Más que cambiar de manos

La cultura no está solamente en los edificios. Está en la gente que los llena de sentido.

Un teatro necesita artistas y público. Un museo necesita niños, familias y curiosidad. Un centro cultural necesita maestros, estudiantes, creadores, técnicos y comunidades que encuentren razones para hacerlo suyo.

Trapiche Museo Interactivo de Los Mochis iluminado de noche, con fachada de ladrillo, palmeras y explanada exterior.
Trapiche Museo Interactivo, Los Mochis.

Por eso, defender estos espacios no puede reducirse a defender un modelo administrativo. Tampoco puede significar sustituirlo por otro sin preguntarnos qué cambiará realmente para los artistas y para la sociedad.

Tal vez esta crisis pueda convertirse en una oportunidad para preguntarnos qué sistema cultural puede sobrevivir a los cambios de gobierno, de administración y de intereses.

Un sistema donde existan reglas claras. Donde las oportunidades no dependan del dinero, del apellido, de las relaciones o de la cercanía política.

Un sistema que pueda escuchar a los artistas consolidados, pero también a quienes apenas comienzan. A quienes tienen recursos y a quienes no. A quienes coinciden con el gobierno y a quienes lo cuestionan.

Ninguna institución, familia, empresa o partido debería apropiarse de algo que solo alcanza su verdadero sentido cuando pertenece a la comunidad.

Abrir las puertas para todos

Desde Eden Dusk no pretendemos hablar en nombre de todos los artistas. Hablamos desde nuestra experiencia y desde la independencia que hemos procurado conservar durante nuestra trayectoria.

Por eso no estamos interesados en decidir quién debe ganar esta confrontación.

Nos interesa algo diferente: que los artistas no volvamos a perder.

Que tampoco pierdan los niños, los jóvenes, los maestros, las familias y todas las personas que encuentran en la cultura una posibilidad de aprender, crear, sentir o reconocerse.

Edificio cultural de Los Mochis visto de noche, con grandes arcos, corredores iluminados, palmeras, jardines y bancas.
Espacio cultural de Los Mochis.

Los espacios culturales no deberían obligarnos a escoger entre el privilegio económico y el condicionamiento político.

Existe otra posibilidad.

Que sean verdaderamente espacios de la comunidad. Con transparencia, independencia, pluralidad y acceso.

Porque, al final, quizá el problema más importante de esta confrontación no sea quién termine teniendo las llaves de edificios vacíos.

La pregunta realmente importante es quién podrá cruzar esas puertas cuando todo esto termine.

Para nosotros, la respuesta debería ser sencilla.

No necesitamos solamente que las llaves cambien de manos. Necesitamos que las puertas se abran para todos, sin distinción.

Eden Dusk
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Comentarios

Lamentable que un gobierno en vez de sumar , reste y no ponga ante sus prioridades la cultura del pueblo que representa, día con día llegan a dirigirnos personas carentes de cultura y de sentido común, recuerdo aquellos momentos en los que me tocó realizar un sainete en el que el fondo de este era un caso de corrupción, se. estrenaba el teatro al aire libre de nuestra escuela rural hoy con tristeza leo lo que está pasando en nuestra querida ciudad, coincido en que hay que supervisar el uso de los dineros públicos pero no cerrar un anexo cultural porque el problema de la corrupción nos rebasa, invitamos a nuestro gobierno a qué depongan su actitud y restituya el apoyo que nuestra cultura requiere Los Mochis merece que se le considere porque está al nivel cultural de cualquier ciudad en nuestro país

Anselmo Rocha Cabanillas

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